miércoles, 30 de septiembre de 2009

Zona libre


TITULO ORIGINAL Free Zone
AÑO
2005
DURACIÓN
94 min.
PAÍS

DIRECTOR Amos Gitai
GUIÓN Amos Gitai, Marie-Jose Sanselme
MÚSICA Jaroslav Jakubovic, Chava Alberstein
FOTOGRAFÍA Laurent Brunet
REPARTO Natalie Portman, Hanna Lazlo, Carmen Maura, Hiam Abbass, Makram Khoury, Aki Avni, Uri Klauzner
PRODUCTORA Coproducción Israel-Bélgica-Francia-España
GÉNERO Y CRÍTICA


Drama / Rebecca (Natalie Portman), una joven estadounidense que lleva unos cuantos meses viviendo en Jerusalén, acaba de romper con su novio. Sube al taxi de Hanna (Hanna Laslo), una mujer israelí que debe ir a Jordania, a la Zona Libre, a recoger una importante cantidad de dinero. Cuando llegan a su destino, Leila (Hiam Abbass), una mujer palestina, les explica que "El Americano" no está y que el dinero ha desaparecido.

Una road-movie en Oriente Próximo; la historia de un encuentro inesperado, una noche con tres mujeres de culturas diferentes que intentarán, uniendo sus fuerzas, cambiar el curso de los acontecimientos. Es también el encuentro de religiones y culturas diferentes que nos permitirá comprender la compleja realidad del conflicto. (FILMAFFINITY)
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"Contiene momentos impactantes y vehicula reflexiones pertinentes. (...) Es una lástima que la película no vaya un poco más allá (...) no haya osado ser más atrevida. (...) está tan bien puesta en imágenes, tan soberbiamente interpretada, que bien valen la pena" (M. Torreiro: Diario El País)


Factotum



RepartoFisher Stevens, Matt Dillon, Karen Young, Tom Lyons, Adrienne Shelly, Marisa Tomei, Didier Flamand
DirectorBent Hamer
Productor: Bent Hamer, Jim Stark
Duración: 01:35:00
Estreno: viernes 26 mayo 2006
Género: Drama
Distribuidora: Golem Distribución

Sinopsis

Hank Chinaski es escritor. Escribe poemas, relatos, y los manda a revistas literarias que siempre los rechazan. Para pagar las pensiones baratas en las que vive y las copas que se toma, acepta cualquier trabajo. Para Hank la vida no se reduce a trabajar y a tener dinero para comprar cosas caras. Vivir significa apostar en el hipódromo, amar con pasión a dos mujeres, Jan y Laura, a las que les gusta beber tanto como a él, observar las cosas pequeñas y escribir, siempre escribir. Según Hank, sólo se vive de verdad si uno se atreve a ir hasta el final, arriesgándolo todo. Pero arriesgarlo todo siempre significa perderlo todo. Después de perder a su gran amor, Jan, que le deja por un hombre que le ofrece seguridad material, Hank acaba bebiendo en la calle con los borrachos del barrio. Pero en el último momento, en un desenlace agridulce, una prestigiosa revista literaria acepta publicar uno de sus relatos.

Remake

Dirección: Roger Gual.
Países: España y Argentina.
Año: 2005.
Duración: 95 min.
Género: Drama.
Interpretación: Juan Diego (Damián), Silvia Munt (Patricia), Eusebio Poncela (Álex), Mercedes Morán (Carol), Mario Paolucci (Max), Gustavo Salmerón (Ernesto), Alex Brendemühl (Fidel), Marta Etura (Laura), Juan Navarro (Víctor).
Guión: Roger Gual y Javier Calvo.
Producción ejecutiva: Quique Camín.
Música: Scott Herren.
Fotografía: Cobi Migliora.
Montaje: Alberto de Toro.
Dirección artística: Stephane Carpinelli.

Remake nace en parte de un recuerdo autobiográfico del propio Roger Gual quien vivió con su madre durante tres años en una comuna en la montaña del Tibidabo en Barcelona. Con Remake hace un trabajo de fuerte carga conceptual que perfectamente puede ser llevado al teatro. La historia va del reencuentro durante un fin de semana en una masía catalana de varias personas que hace unas cuantas décadas pasaron cuatro años juntos, viviendo al estilo de las comunas hippies: drogas, liberación sexual, negación de autoridad, nihilismo…

Al encuentro con Max, quien habita en la casa, acuden dos parejas divorciadas y sus hijos respectivos, los cuales también vivieron antaño, en la comuna con sus padres.
Ese reencuentro, ocasión para revivir aquellos maravillosos años de juventud, se ve enseguida ensombrecido por las afrentas verbales y los reproches que todos se dirigen. Cada cual debe cargar a cuestas con la cruz de su fracaso, ese tránsito nada fácil de la “revolución total” al aburguesamiento más absoluto, que les lleva a renegar de las bobadas de la juventud y a la plena insatisfacción en todas las parcelas. Odian las hormigas que ven en el suelo, detestan la cutrez del lugar, la falta de comodidad..

Los hijos de las parejas, pueriles e inmaduros, viven a su vez en su particular microcosmos, echando balones fuera, sorteando sus fracaso, culpando a sus progenitores de lo que les pasa, con el sanbenito del victimismo, pues según estos sus padres repitieron el modelo de sus padres y fracasaron estrepitósamente. La “revolución del 68″ se saldo pues con los divorcios familiares, con la adicción a los antidepresivos, a las compras compulsivas, al culto al cuerpo en el gimnasio, a la infelicidad a la postre.

Roger Gual Remake Gustavo Salmerón y Alex BrendemühlGual hace un uso oscilante de la cámara, buscando la espontaneidad en todo momento, siguiendo como un espectador más el hilo de las conversaciones que mantienen los protagonistas y logra con acierto una gran verosimilitud en las actuaciones que resultan extremadamente convincentes (pareciera que los actores no actuaran y que fueran víctimas de una cámara oculta).

Gual tras mostrarnos este puñado de seres patéticos y desnortados en las antípodas de la felicidad y amarrados a la insatisfacción, coherentemente, no deja la puerta abierta a la esperanza, como plasma bien en la escena que pone el broche a la película en la conversación que Damián mantiene con Víctor. “No es fácil cambiar las cosa así de repente, de palabra, hay que intentarlo, pelearlo día y día y quizá ni si quiera así logres cambiarlas”. Replica Victor a su padre.

El tema del” reencuentro” no es nada nuevo en el cine: Los amigos de Peter, Reencuentro, Las invasiones bárbaras ya habían hablado de lo mismo. Es cierto lo que dice el maestro Sabina: “Al lugar donde fuiste feliz no debieras tratar de volver“. A veces es mejor dejarlo correr, pues ciertos reencuentros quizá solo sirvan para echar por tierra los bellos recuerdos que la mente ha ido moldeando en base a hechos pasados y que luego puestos en común con los artífices de los mismos no son tales. El bucolismo y la añoranza envuelta en algodón de azucar deja paso a la cruda y sangrante realidad.

La película que es más drama que comedia también tiene sus momentos graciosos, como la charla que mantienen los jóvenes mientras hablan de alienígenas. “No teníamos navidades y había que creer en algo”, dice uno de ellos en su defensa.

De los actores, Roger Gual, ha sacado más jugo de unos que de otros. Eusebio Poncela,Gustavo Salmerón y Mario Paolucci están solo correctos. Quien me ha sorprendido ha sido Juan Navarro. Juan Diego y Marta Etura certifican que son dos grandes actores. Recuperamos a Silvia Munt, que no se prodiga mucho y vemos a una actriz argentina inmensa como Mercedes Morán (me encantó en la Niña Santa), que borda su papel de mujer insoportable y quisquillosa. Llama también la actuación el papel de Alex Brendemühl, en un registro al que no nos tiene habituados.

En fin, una película entretenida, a contracorriente que aporta algo nuevo, que no es perfecta ni falta que le hace pero que genera debate y dan ganas de hablar de ella después de verla. Tras Smoking Room en la que Roger Gual (33 años) era co-director su debú en solitario con Remake me ha complacido mucho y ya espero ansioso su nuevo proyecto

Sanfermines 78


SANFERMINES 78

Sanfermines 78
Título original:Sanfermines 78
Año: 2005
Duración: 71 min.
Nacionalidad:España
Género:Documental

COLOR
Sinópsis:

El ocho de Julio de 1978 las fiestas de Sanfermines se vieron interrumpidas por unos sucesos que conmocionaron Pamplona. Ese mismo año se estaba negociando el texto de la Constitución Española y Navarra vivía días de tensión política ante la posibilidad de su anexión a la Comunidad Vasca. Además, las acciones de la extrema derecha, el avance del movimiento obrero, las actuaciones de ETA, los incipientes partidos políticos, etc, formaban parte de un puzzle difícil de resolver en esos años de transición a la democracia. 25 años después de estos sucesos, sus protagonistas nos cuentan como vivieron aquellos días formando un retrato colectivo de esa época y acercándonos un poco más a la realidad de aquellos hechos.

Montaje:
Carlos Otero
Dirección:
Juan Gautier
Jose Angel Jimenez
Fotografía:
Roberto Montero
Música:
Roberto Fernandez
Producción:
Arantxa Jimenez
Alberto Asiain
Fermin Paularena
Sonido:
Francisco Sanchez

Siete vírgenes


7 vírgenes
Alberto Rodríguez (Sevilla, 1971) sigue fiel al Festival de San Sebastián. Como ya hizo con El factor Pilgrim y El traje, llevó allí su nueva película, que en esta ocasión formó parte de la Sección Oficial.
«Verano en Sevilla. Tano, un adolescente que cumple condena en un centro de reforma, recibe un permiso especial de 48 horas para asistir a la boda de su hermano Santacana. Durante el tiempo que dura el permiso, Tano se reencuentra con su mejor amigo, Richi, y se lanza a vivir esas horas con el firme propósito de divertirse, de hacer todo lo que le estaba prohibido en el centro: se emborracha, se droga, roba, ama y, fundamentalmente, vuelve a la vida. Se siente libre y ejerce esa libertad con toda la fuerza y el atrevimiento de la adolescencia. Pero a medida que transcurre su estancia fuera del centro, Tano también asiste al desmoronamiento de todos sus referentes: el barrio, la familia, el amor, la amistad, todo ha cambiado. Más allá de un permiso de 48 horas, la libertad de Tano se convierte en un viaje impuesto hacia la madurez».
He utilizado las comillas porque la sinopsis que acabo de reproducir es la que aparecía en el programa del festival. En esa sinopsis se esconde, a mi juicio, la razón fundamental de la fragilidad de una película demasiado parecida a Barrio, y bastante menos creíble. Aunque se intuye que Alberto Rodríguez pudiera haber pretendido otra cosa, lo que vemos en la pantalla no logra ir más allá de una sucesión de charletas procaces y cutres peripecias protagonizadas por dos descerebrados impresentables, con algunos diálogos —demasiados— en los que no se entiende nada.
La historia que escriben Alberto Rodríguez y Rafael Cobos es demasiado previsible, no se justifica la conducta de los personajes principales, se echan en falta contrapuntos y falta una mirada capaz de trascender una suerte de voluntad documental trufada de afectada épica de barrio. Tanta acumulación de sentimiento trágico y determinismo fatalista termina por resultar postiza (un ejemplo es el altamente improbable personaje de Patri, que interpreta Alba Rodríguez).
Buenas interpretaciones y buen trabajo técnico en una película fallida, con una historia que podría haber sido interesante si se hubiese contado de otra manera. Juanjo Ballesta —premiado en San Sebastián y ganador del Goya— tiene razón al manifestar su preocupación por el riesgo de encasillamiento: no es un riesgo, es una realidad. A.F.


Director: Alberto Rodríguez.
Intérpretes: Juan José Ballesta (Tano), Jesús Carroza (Richi), Vicente Romero (Santacana), Alba Rodríguez (Patri), Julián Villagrán (José María), Manolo Solo (Director del centro), Ana Wagener (Madre de Richi), Maite Sandoval (Madre de Patri).
País: España.
Año: 2005
Producción: José Antonio Félez y Gervasio Iglesias para Tesela Producciones Cinematográficas S.R.L. y La Zanfoña Producciones.
Guión: Alberto Rodríguez y Rafael Cobos López.
Música: Julio de la Rosa.
Fotografía: Alex Catalán.
Dirección artística: Javier López.
Montaje: J. Manuel García Moyano.
Estreno en Madrid: 14-X-05.
Distribuidora cine: Alta Classics.
Distribuidora DVD: Fox.
Duración: 86 minutos.
Género: Drama.
Público adecuado: Adultos.
Contenidos especiales: VXD.

No sos vos soy yo


No sos vos, soy yo
La primera película de Juan Taratuto es una agradable comedia que llega precedida de una fama excesiva. Cuenta las desgracias de Javier, cirujano en la treintena que decide huir del caos argentino e instalarse en Estados Unidos. Para poder realizar ese proyecto decide casarse con Maria, su novia, con la que convive desde hace un par de años. Una vez casados, ella vuela a Florida con unos familiares, con la idea de conseguir los papeles de trabajo y reclamar a su marido. La primera parte del plan funciona bien, pero Javier no contaba con que María, nada más llegar a Estados Unidos, iba a caer en brazos de otro hombre, hasta el punto de olvidar a su marido. Javier cae la autocompasión y comienza a comportarse de una forma patética.
La película es graciosa, con algún gag realmente bueno. Sin embargo, la trama es previsible y, aunque podría intentar hacer algo profundo, se limita a repasar tópicos sobre el matrimonio y la inmadurez con la que muchas personas se acercan a él. La película reposa en su mayor parte en la actuación de Diego Peretti, tal vez excesivamente histriónica, pero memorable por su mezcla de inteligencia, inmadurez y seriedad patética, que puede dar pena o hacer reír por igual. Las sesiones de psicoanálisis, claramente inspiradas en las comedias de Woody Allen, son excelentes y cuentan con la colaboración de Marcos Mundstock, de Les Luthiers. A pesar de todo, al final, la cinta se hace larga. F.G.-D.


Director: Juan Taratuto.
Intérpretes: Diego Peretti (Javier), Soledad Villamil (María), Cecilia Dopazo (Julia), Marcos Mundstock (Analista), Luis Brandoni (Padre María).
País: Argentina-España.
Año: 2004.
Producción: Antón Reixa, para Filmavoca y Rizoma Films.
Presentada por: Filmanova en colaboración con Notro Films.
Guión: Juan Taratuto.
Música: Diego Grimblat.
Fotografía: Marcelo Iaccarino.
Dirección artística: Daniel Gimelberg.
Montaje: César Custodio.
Estreno en Madrid: 27-V-05.
Distribuidora cine: Notro Films.
Distribuidora vídeo y DVD: Filmax.
Duración: 105 minutos.
Género: Comedia.
Público adecuado: Jóvenes-adultos.
Contenidos especiales: S D.


El viento


El viento
Al morir la hija con la que convivía, un anciano y taciturno ovejero de la Patagonia viaja a Buenos Aires para reencontrarse con su nieta, una médico que no le aprecia porque cree que no trató bien a su madre.
Pequeña película tristona con una historia que no entusiasma pero que logra interesar. Bien realizada por el director argentino de 65 años Eduardo Minogna (Cleopatra, La fuga, El faro del sur), cuenta con una buena pareja de actores: Federico Luppi y Antonella Costa, la romana de 25 años a quién vimos hace poco en Diarios de motocicleta y antes en Garage Olimpo. La cinta adolece de un guión con poca capacidad de sugerencia que explota al máximo la tensión entre abuelo y nieta, una tensión que no se logra justificar y resulta bastante artificial, en buena parte porque los personajes tienen poca profundidad. Un oscuro secreto actúa de macguffin, es decir, de excusa que crea tensión.
El español José Antonio Félez (El Bola, Noviembre, Astronautas) es nuevamente productor ejecutivo de Mignogna, con quien ya trabajó en El faro del Sur (1998) y La fuga (2001). El dueño de Tesela ha producido también 7 vírgenes del sevillano Alberto Rodríguez y Elsa & Fred de Marcos Carnevale. A.F.


Director: Eduardo Mignogna.
Intérpretes: Federico Luppi (Frank), Antonella Costa (Alina), Pablo Cedrón (Dufour), Esteban Meloni (Diego), Mariana Brisky (Gabi), Ricardo Díaz Mourelle (Comisario).
País: Argentina-España.
Año: 2005.
Producción: Claudio Etcheberry y José Antonio Félez para Retratos y Tesela.
Guión: Eduardo Mignonga y Graciela Maglie.
Música: Juan Ponce de León.
Fotografía: Marcelo Camorino.
Dirección artística: Margarita Jusid.
Montaje: Marcela Sáenz.
Estreno en Madrid: 08-VII-05.
Distribuidora cine: Alta Films.
Distribuidora vídeo: Cameo.
Duración: 100 minutos.
Género: Drama.
Público adecuado: Adultos.
Contenidos especiales: X D.

El cielo gira


El cielo gira

En Aldeaseñor, un pequeño pueblo de la provincia de Soria, quedan catorce ancianos que esperan resignadamente a que el pueblo muera. Pello Azketa es un pintor que va perdiendo progresivamente la vista; ante sus ojos, los colores y los perfiles van desapareciendo. Como el pueblo.

Mercedes Álvarez (Aldeaseñor, 1964), formada en el Master de Documental de Creación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona, construye un bello y extenso documental que ha merecido grandes elogios de Víctor Erice (El espíritu de la colmena, El sur), que junto a José Luis Guerín (Innisfree, Tren de sombras) y Joaquín Jordá (Monos como Becky), ha sido invocado por la directora como referente inspirador. El hilo narrativo es mínimo y se apoya fundamentalmente en las conversaciones de los ancianos, que disertan —entre larguísimos silencios porque no hay ninguna prisa— sobre los pequeños sucesos cotidianos, alguna noticia de actualidad que llega a través de la radio o la televisión y los recuerdos de tiempos mejores.

Álvarez, que trabajó como montadora en el premiado documental En construcción, utiliza una narración en primera persona que aporta fuerza, a pesar de la limitación que supone la monotonía de la voz en off. La lentitud del tempo narrativo y el exceso de metraje pueden cansar al espectador poco iniciado en este tipo de cine. La fotografía es magistral, especialmente en aquellas escenas en que la cámara parece querer reflejar lo que el pintor plasmará en el lienzo.

Aunque falta un poco de trascendencia y sobra énfasis melancólico, este documental enseña muchas cosas porque rebosa humanidad. Eso sí, hay que verlo con paciencia, como se contempla un cuadro. A.S.N.

Director: Mercedes Álvarez. Intérpretes: Antonino Martínez, Silvano García, José Fernández, Cirilo Fernández, Josefa García, Milagros Monje, Elías Álvarez, Crispina Lamata, Valentina García, Pello Azketa (El pintor). País: España. Año: 2004. Producción: José María Lara, paraAlokatuS.L.y José María Lara P.C. Guión: Mercedes Álvarez y Arturo Redín. Fotografía: Alberto Rodríguez. Montaje: Sol López y Guadalupe Pérez, con la colaboración de Laurent Dutreche y Julia Juániz. Estreno en Madrid: 13-V-05. Distribuidora cine: Wanda/Nirvana. Distribuidora vídeo: Sherlock Films. Duración: 115 minutos. Género: Documental. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales: D.

A las cinco de la tarde


Panj é asr
Tras la caída del régimen talibán, se reabren las escuelas para las mujeres en Afganistán. Noqreh, hija de un anciano religioso y tradicional, va a una escuela a escondidas y sueña con llegar a ser presidenta de la República, imitando a la primera ministra paquistaní Benazir Buto.
El tercer largometraje de Samira Makhkalbaf (Teherán, 1980), después de La manzana y La pizarra, es una prototípica muestra del cine social iraní que ha merecido el premio del Jurado en el Festival de Cannes 2003. De nuevo cuenta con la estrecha colaboración de su padre (el director de Kandahar) como coguionista, montador y productor. Dice la directora que ha intentado hacer una película realista y «corregir la información errónea que los políticos y los medios crearon» sobre Afganistán, a raíz del 11 de septiembre.
Pero Samira busca dar esa información a su modo. Un modo personal, que vamos conociendo por su trayectoria fílmica. Un modo que se caracteriza por la sencillez: un guión simplicísimo, que en ocasiones se hace algo lento (rozando en ocasiones el estilo del documental, incluso de esos documentales anestésicos que otros llaman conciliadores — del sueño—), pero que tiene un significado profundamente metafórico, acerca de una realidad bastante más compleja. Podemos percibir la situación del país a través de cómo refleja los modos de ser o los hechos que suceden a esa familia. Metáforas que se reflejan también visualmente, por ejemplo con los zapatos blancos de tacón, como símbolo de su espíritu innovador y progresista.
Bonita fotografía —algo habitual en el cine oriental que sabe sacar partido a un paisaje que casi no llega a paisaje porque es un erial— y actores no profesionales que dan la talla y consiguen gran naturalidad. Triste historia, con algún pasaje de humor —muy de agradecer— y cierta ironía poética en el tratamiento la ingenua y vital relación de Noqreh con el poeta, que permite respirar un poco de aire fresco.
El cine —dice la realizadora de 25 años— también es poesía, en ella se inspira. A través de unos versos de Lorca, el tema de la muerte está omnipresente, desde la primera escena. Y pasa a ser un personaje principal. Una muerte que llega inexorable, porque aunque se luche, faltan medios reales y triunfa la desesperanza. S.L.


Director: Samira Makhmalbaf.
Intérpretes: Agheleh Rezaie (Noqreh), Abdolgani Yousefrazi (Padre), Razi Mohebi (Poeta), Marzieh Amiri (Cuñada).
País: Irán-Francia.
Año: 2003.
Producción: Mohsen Makhmalbaf y SiamakAlagheband para Bac Films, Makhmalbaf Productions y Wild Bunch
Guión: Samira Makhmalbaf y Mohsen Makhmalbaf.
Música: Mohamad Reza Darvishi.
Fotografía: Ebrahim Ghafori.
Montaje: Mohsen Makhmalbaf.
Estreno en Madrid: 08-VII-05.
Distribuidora en cine: Vértigo Films S.L.
Distribuidora en vídeo y DVD: Columbia Tristar.
Duración: 105 minutos.
Género: Drama.
Premios principales: Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2003.
  Público adecuado: Todos.
Contenidos especiales: —.


Buongiorno, notte


Buongiorno, notte

Con dos años de retraso llegó en agosto Buongiorno, notte, del complejo director italiano Marco Bellocchio, producida por la Rai. La película nos cuenta el secuestro y muerte del Presidente democristiano Aldo Moro a manos de un comando de las Brigadas Rojas. La protagonista es una mujer, Chiara, miembro de dicha célula terrorista, y que interpreta la estupenda Maya Sansa, la encantadora iseleña de La mejor juventud. En ella se encarnan las contradicciones de la ideología: la ortodoxia doctrinal abstracta, y los susurros de su corazón que le señalan lo horrible e irreal del camino escogido. Frente a ella tenemos a un Aldo Moro descomunal (Roberto Herlitzka), cristiano cabal, que asume con dignidad su destino fatal. Todo su dolor y fragilidad van minando la humanidad de Chiara, que en su interior decide salvarle, aunque no sabrá ni podrá hacerlo. Chiara es una mujer que, por salir a trabajar todos los días, mientras sus compañeros hacen guardia en el zulo, es «vulnerable» a la realidad, a las conversaciones con la gente,... y por tanto se escinde interiormente.

La tradición cristiana, de la que provienen a su pesar los propios terroristas, está presente en los personajes y sus gestos, y el propio Aldo Moro dialoga sobre ello con sus verdugos.

La película tiene un valor didáctico, que puede permitir a los más jóvenes conocer un episodio importante de la Europa de la Guerra fría, así como comprobar cómo el terrorismo siempre hunde sus raíces en el mismo abono de la ceguera ideológica. El film también tiene sus cojeras, es muy efectista en ciertos momentos, ambiguo en otros, y en otros de dudosa interpretación, como los planos finales de Pablo VI en su silla gestatoria. Incluso sobre la Democracia Cristiana parece que se cierne una sospecha de fondo.

Bellocchio se ha inspirado en el libro de Sergio Flamigni, las cartas de Aldo Moro y el libro de Anna Laura Braghetti The Prisoner. No se trata de una película profunda, pero sí útil por abrir una página de la historia con tantas implicaciones. En cualquier caso, es de agradecer que el cine nos permita hacer revisiones de acontecimientos de tanta emvergadura. J.O.

Dirección: Marco Bellocchio. Intérpretes: Maya Sansa (Chiara), Luigi Lo Cascio (Mariano), Pier Giorgio Bellocchio (Ernesto), Giovanni Calcagno (Primo), Paolo Briguglia (Enzo), Roberto Herlitzka (Aldo Moro). País: Italia. Año: 2003. Género: Drama. Guión: Marco Bellocchio; basado en la novela «Il prigionero» de Anna Laura Braghetti y Paola Tavella. Producción: Marco Bellocchio y Sergio Pelone. Música: Ricardo Giagni. Fotografía: Pasquale Mari. Montaje: Francesca Calvelli. Distribuidora de cine: Vértigo. Duración: 106 minutos. Estreno en Madrid: 19-VIII-05. Público adecuado: Adultos-Jóvenes. Contenidos específicos: V.

Los edukadores


Die Fetten Jare Sind Vorbei
Jan, Peter y Jule son tres amigos alemanes que desprecian la materializada sociedad capitalista y ansían cambiarla. Jule trabaja de camarera en un restaurante de lujo, mientras Jan y Peter, sin que lo sepa la chica, se convierten en Los edukadores, misteriosos asaltantes de casas de ricos que nunca roban y se limitan a asustarlos cambiando de lugar todas las cosas y organizando con ellas imaginativos montajes. Las cosas se complican cuando, en ausencia de Peter —que ejerce como su novio—, Jule se enamora de Jan y comienza a asaltar casas con él. En uno de esos asaltos, las cosas salen mal, y Jan, Jule y finalmente también Peter acaban secuestrando sin pretenderlo al dueño de la casa, un rico ingeniero que de joven también militó en un movimiento anarquista.
Ciertamente, tiene cosas interesantes esta segunda película del austriaco Hans Weingartner (Das Weisse Rauschen). Por ejemplo, su mirada crítica a la generación de Mayo del 68 —ahora totalmente aburguesada y sedentaria— y su idealista exaltación de las acciones pacíficas para mejorar la sociedad. «Creo que vivimos una época en que los jóvenes anhelan un cambio político, pero no saben por donde empezar —ha señalado Hans Weingartner—. Es posible que la sociedad haya alcanzado tal punto de individualismo que no deja sitio para el dinamismo colectivo».
Esto lo resuelve mínimamente bien Hans Weingartner, con una eficaz puesta en escena hiperrealista, una sólida dirección de actores y un hábil recursos a contrapuntos humorísticos. De todas formas, con demasiada frecuencia cansa la cierta verborrea panfletaria de los diálogos, así como su superficial permisivismo moral respeto al sexo y a las drogas. En este punto se nota que la película tiene los pies de barro, pues su contrapropuesta social y antropológica —frente a la supuestamente podrida e insolidaria sociedad actual—, es demasiado etérea, ácrata y a la postre superficial. En todo caso, habrá que seguir la trayectoria de este director, que al menos intenta ser original y supera con buen humor la tentación de tanto fatalismo al uso. Casi se gana la tercera estrellita. J.J.M.


Director: Hans Weingartner.
Intérpretes: Daniel Brühl (Jan), Julia Jentsch (Jule), Stipe Erceg (Peter), Burghart Klaussner (Hardenberg). País: Alemania.
Año: 2004.
Producción: Hans Weingartner y Antonin Svoboda para Eine Y3 Film Producen en coproducción con Coop99, en colaboración con Südwestrundfunk y Arte con el soporte de BKM Silmförderüng des bundes, Midienborad Filmförderung y Standort Marketing in Berlin-Braderburg, Filmfonds Wien, Cine Tirol.
Guión: Katharina Held y Hans Weingartner.
Música: Andreas Wodraschke.
Fotografía: Matthias Schellenberg y Daniela Knapp.
Montaje: Dirk Oetelshoven y Andreas Wodraschke.
Estreno en Madrid: 15-IV-05.
Distribuidora cine y vídeo: Golem.
Duración: 126 minutos.
Género: Drama.
Público adecuado: Adultos.
Contenidos especiales: X D.

Omagh


Omagh
El 15 de agosto de 1998, mientras toda Irlanda esperaba impaciente el referéndum en el Norte sobre el llamado Acuerdo de Paz de Viernes Santo, un pequeño grupo disidente del IRA, autodenominado IRA Auténtico, decidió manifestar violentamente su oposición al acuerdo, irritar a los unionistas y enfrentar de nuevo a Londres y Dublín. Para ello, preparó y perpretó un atentado brutal en la pequeña ciudad de Omagh, un lugar en el que católicos y protestantes habían convivido en armonía durante los 30 años del conflicto norirlandés. Las potentes bombas causaron 31 muertos y centenares de heridos. Olvidados por los gobiernos británico e irlandés, que no querían entorpecer el proceso de paz, los familiares de las víctimas de Omagh decidieron movilizarse para reclamar información y justicia. Los lideró Michael Gallagher, un católico aguerrido pero moderado, cuyo hijo de 21 años falleció en el atentado.
Galardonada en el Festival de San Sebastián con el Premio al mejor guión, Omagh imita sin pudor el vigoroso estilo documental de Bloody Sunday, la mejor película como director del inglés Paul Greengrass, aquí coguionista y coproductor. Fogueado en la televisión y los cortometrajes, Pete Travis sigue al pie de la letra el manual de su maestro, recrea el atentado con rotundo hiperrrelismo, angustia creciente e inusitado dramatismo, y despliega con hondura los conflictos dramáticos y morales que generó en tantas familias. Todo ello, encarnado por un grupo de actores magníficos, liderados por el veterano Gerard McSorley, sensacional en la piel de Michael Gallagher.
De este modo, la película consigue conmover al espectador a través de los duros dramas familiares e íntimos de los afectados, sorprendentemente unidos a pesar de sus diferencias religiosas y sociales. Unos dramas que subrayan la cruel sinrazón de la violencia —venga de quien venga—, exaltan la capacidad de sufrimiento y superación del ser humano, y denuncian la indignante pasividad de unos poderes públicos que renuncian a la justicia y asumen la maquiavélica máxima de que «el fin justifica los medios». J.J.M.


Director: Pete Travis.
Intérpretes: Gerard McSorley (Michael Gallagher), Michele Forbes (Patsy Gallagher (as Michèle Forbes)), Brenda Fricker (Police Ombudsman Nuala O'Loan), Stuart Graham (Victor Barker), Peter Ballance (Mark Breslin (as Peter Balance)), Pauline Hutton (Sharon Gallagher), Fiona Glascott (Cathy Gallagher), Kathy Kiera Clarke (Elizabeth Gibson), Claire Connor (Caroline Gibson (as Clare Connor)), Gerard Crossan (Hugh), Ian McElhinney (Stanley McCombe), Sarah Gilbert (Patricia McLaughlin), Alan Devlin (Laurence Rush), Frances Quinn (Marion Radford), Tara Lynne O'Neill (Carol Radford), País: Irlanda-Gran Bretaña.
Año: 2003.
Producción: Ed Guiney y Paul Greengrass para Tiger Aspect Productions y Hell's Kitchen International. Presentada por: Channel 4, en asocxiación con Bord Scannán na héireann, The Irish Film Board, RTÉ y Portman Film.
Argumento: Basado en hechos reales.
Guión: Paul Greengrass y Guy Hibbert.
Fotografía: Donal Gilligan.
Dirección artística: David Wilson.
Montaje: Clive Barrett.
Estreno en Madrid: 13-V-05.
Distribuidora cine: Alta Classics.
Distribuidora vídeo: Cameo.
Duración: 106 minutos.
Género: Drama.
Premios principlaes: Premio al mejor guión en el Festival de San Sebastián 2004.
Público adecuado: Jóvenes.
Contenidos especiales: V D.

lunes, 28 de septiembre de 2009

Domicilio privado


Private

Hace tres años, el excelente documental Promises desvelaba con crudeza el odio entre israelíes y palestinos a través de la inocente sinceridad de unos niños. Ahora, la película Domicilio privado, del italiano Saverio Costanzo (Sala rossa), muestra la lucha diaria contra ese odio endémico a través de una historia mínima inspirada en hechos reales. El Leopardo de Oro en Locarno y la Espiga de Plata en Valladolid avalan la calidad de este filme rodado en Calabria, minimalista, incómodo y muy interesante.

El protagonista es Mohamed, profesor de Literatura Inglesa en un instituto de Palestina. Liberal, culto y pacífico, Mohamed vive con su esposa y sus cinco hijos —de entre 8 y 17 años— en una casa solitaria, a medio camino entre un pueblo palestino y un asentamiento judío. Un día, un pelotón de soldados israelíes toma su casa como centro de operaciones, pero Mohamed decide no abandonarla, como acto de no sumisión y de no violencia. La familia queda así recluida en el piso baja de la casa, con la prohibición expresa de subir a las habitaciones altas. Pronto la determinación del padre será cuestionada por su esposa —que quiere marchar fuera de Palestina— y por alguno de los hijos de Mohamed, que consideran cobarde su actitud.

Saverio Costanzo demuestra su formación en el documental a través de una puesta en escena en vídeo digital, de tosca resolución fotográfica y extremadamente realista. Esta aspereza visual, unida a lo escueto del hilo narrativo —sólo roto por levísimas intrigas cotidianas—, hacen arduo el seguimiento de la película y limitan sus posibilidades de cara al gran público. De todas formas, la enorme fuerza moral de su planteamiento, la inalterable coherencia de su narración, su elogiosa mirada a la unidad familiar, su ponderada perspectiva política —alejada de cualquier maniqueísmo— y la cercana naturalidad de los actores —todos ellos muy conocidos en Israel y Palestina— elevan la categoría de este modesto filme, y permiten esperar con interés los futuros trabajos de Saverio Costanzo, un joven cineasta que sintetiza el fondo de su película con la siguiente frase de Lars Von Trier: «Hay que esforzarse mucho para hacer un poco de bien; hay que esforzarse muy poco para hacer mucho mal». J.J.M.

Director: Saverio Costanzo. Intérpretes: Lior Miller (Comandante Ofer), Mohammad Bakri (Mohamed), Tomer Russo (Soldado Eyal), Areen Omari (Samia), Hend Ayoub (Mariam), NivShafir (Soldado Dan), Sahar Lachmy (Soldado Ariel), Marco Alsaying (Jamal), Karem Emad Hassan Aly (Karim), Sarah Hamzeh (Nadia), Amir Hasayen (Yusef). País: Italia. Año: 2004. Producción: Mario Gianani para Istituto Luce y Offiside. Guión: Saverio Costanzo, Camilla Costanzo, Alessio Cremonini y Sayed Qashua. Música: Alter Ego. Fotografía: Luigi Martinucci. Montaje: Francesca Galvelli. Estreno en Madrid: 11-II-05. Distribuidora cine y vídeo: Golem. Duración: 90 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Jóvenes-adultos. Contenidos especiales: V S >


Largo domingo de noviazgo


Un long dimanche de fiancailles
Largo domingo de noviazgo es una película del inclasificable director francés Jean Pierre Jeunet. Si ya estaba consagrado con films como Delicatessen, La ciudad de los niños perdidos o Alien Resurrección, fue Amelie la película con la que alcanzó fama y éxito internacionales. Ahora, y con la misma actriz Audrey Tatou, recupera el estilo de Amelie, para adaptar una novela de Sebastián Japrisot.
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, la joven Mathilde recibe la noticia de que su prometido Manech, ha sido sometido a consejo de guerra por automutilación, y enviado a la tierra de nadie que hay entre las trincheras francesas y alemanas, destinado a una muerte casi segura. Mathilde, que no está dispuesta a aceptar que haya perdido a su amado, emprende su búsqueda incansable contra toda esperanza.
Al delicioso cóctel de actores imprescindibles en el cine de Jeunet, como Dominique Pinon o Andre Dussolier se añade una secundaria de excepción, la legendaria Jodie Foster. Al igual que Amelie, Largo domingo de noviazgo renuncia a los grandes principios e ideales a favor de un inmanentismo mágico y una antropología de mínimos. Es una película singular, que imprime una mirada poética y humorística sobre unos acontecimientos terribles y desoladores. Toda la atmósfera es propia de un cuento, los personajes son de fábula, y el amor de la protagonista es épico. Y sin embargo, nada hay solemne ni retórico en el film; al contrario, la película es un canto a lo insignificante, a lo imperceptible, a lo extremadamente concreto. Pura poesía naif. Y atentos a la música de Badalamenti y a los homenajes visuales al Kubrick de Senderos de Gloria. J.O.


Director: Jean Pierre Jeunet.
Intérpretes: Audrey Tatou (Mathilde), Gaspard Ullield (Manech), Jean Pierre Becker (Teniente Esperanza), Dominique Pinon (Sylvain).
Nacionalidad: Francia.
Año: 2004.
Guión: Guillaume Laurant y Jean Pierre Jeunet.
Argumento: basado en una obra de Sebastián Japrisot.
Producida por: Bill Gerber para 2003 Productions, Warner Bros. France y Tapioca Films.
Fotografía: Bruno Delbonnel.
Música: Angelo Badalamenti.
Dirección artística: Aline Bonetto.
Montaje: HerveSchneid.
Duración: 150 minutos.
Género: Comedia.
Distribuidora: Warner Sogefilms.
Estreno en Madrid: 28-I-05.
Público adecuado: Jóvenes.
Contenidos especiales: S V.


La ventana de enfrente


La finestra di fronte
El cineasta turco afincado en Italia Ferzan Ozpetek (Hamam, el baño turco) estrena en España La ventana de enfrente. Hace tres años dirigió El hada ignorante, una desagradable historia que le valió el Premio a la Mejor Película en el Festival de Cine Gay y Lésbico de Nueva York. Ahora vuelve a los temas de la homosexualidad y de la infidelidad matrimonial, los mismos que abordó en el citado film.
Giovanna lleva nueve años casada. Todo va aparentemente bien hasta que su marido lleva a casa a un hombre amnésico que ha encontrado en la calle. En su intento de ayudarle, Giovanna pasa cada vez más tiempo con él y poco a poco va descubriendo su misterioso pasado. Por si fueran pocas emociones, Giovanna empieza a fijarse en el vecino de enfrente, por el que siente una fuerte atracción.
Con cinco premios Donatello los Goya italianos, está película está pensada para complacer las tendencias de moda. Una mujer infiel aprende a ser fiel a su marido, cuando conoce el amor duradero entre dos homosexuales. Y aunque siempre es saludable aprender cosas buenas, y al final se dibuja un cierto canto a la familia, esta película suena demasiado a adoctrinamiento pro gay, algo habitual en este cineasta y sus productores.
Ozpetek sabe rodar, y dirige muy bien a sus actores, con una espléndida Giovanna Mezzogiorno. Destaca la interpretación de Massimo Girotti, veterano actor que ha trabajado para grandes directores como Visconti, Rossellini, de Sica o Bertolucci, y que murió antes de que se finalizase la película. J.O.

Director: Ferzan Ozpetek.
Intérpretes: Giovanna Mezzogiorno (Giovanna), Massimo Girotti (Davide), Raoul Bova (Lorenzo), Filippo Nigro (Filippo), Serra Yilmaz (Emine), Maria Grazia Bon (Sara), Massimo Poggio (Joven David), Ivan Bacchi (Simone).
País: Italia-Reino Unido-Turquía-Portugal.
Año: 2004.
Producción: Tilde Corsi y Gianni Romoli, para AFS Film, Clap Filmes, R&C Produzioni, Redwave Films.
Guión: Ferzan Ozpetek, Gianni Romoli.
Música: Andrea Guerra.
Fotografía: Gianfilippo Corticelli.
Dirección artística: Andrea Crisanti.
Montaje: Patrizio Marone.
Estreno en Madrid: 10-XII-04.
Distribuidora en cine: Vertigo. 
Distribuidora en vídeo y DVD: DeAPlaneta.
Duración: 106 minutos.
Género: Drama.
Premios principales: Premios David Di Donatello 2003 a la Mejor Película, al Mejor Actor (Massimo Girotti), a la Mejor Actriz (Giovanna Mezzogiorno), a la Mejor Música (Andrea Guerra).
Público adecuado: Adultos.
Contenidos especiales: X


Como una imagen


Comme une image
El historial de la actriz, guionista y directora francesa Agnès Jaoui es uno de los más interesantes del cine europeo de la última década. Formada como actriz durante los años 80 y 90, y pareja desde hace tiempo del también actor y guionista Jean-Pierre Bacri, juntos han escrito películas de la categoría de Como en las mejores familias, de Cédric Klapsich, o de Smoking No Smoking y On connaît la chanson, de Alain Resnais, todas ellas ganadoras en sus años del Premio César al mejor guión y de otros galardones franceses e internacionales.
En 1999, Jaoui y Bacri escribieron la popular comedia costumbrista Para todos los gustos, con la que ella debutó brillantemente en la dirección y ganó numerosos galardones, como el Gran Premio del Festival de Montreal 2000, el Premio del Cine Europeo al mejor guión o los Premios César a la mejor película y guión. Esta brillante trayectoria gana ahora velocidad en Como una imagen, galardonada con el Premio al mejor guión en el Festival de Cannes 2004. Se trata de una nueva disección coral y tragicómica del mundo actual, a la manera chispeante de Woody Allen, pero con un calado y un buen humor mucho mayores que los del cineasta neoyorquino.

La patita fea
La protagonista es Lolita Cassard (Marilou Berri), una inteligente y sensible estudiante parisina de 20 años, traumatizada por su obesidad, que la aleja de los anoréxicos modelos de mujer impuestos por la moda y la la publicidad. Además, a Lolita le duele mucho el desinterés hacia ella de su padre, el famoso novelista Etienne Cassard (Jean-Pierre Bacri), un hombre egoísta y frívolo que ahora vive con una estilizada joven casi de la edad de Lolita. La vida de esta patita fea adquiere una dimensión insospechada cuando convence a su profesora de canto, Sylvia Miller (Agnès Jaoui), para que dirija una coral amateur que está preparando un ambicioso recital en la iglesia del pequeño pueblo de su familia.
Por su parte, Sylvia, tras su serena apariencia, sufre su propia inseguridad y la de su marido Pierre Miller, un modesto escritor en crisis después de varios fracasos comerciales. La posibilidad de conocer al famoso Etienne Cassard, y quizá de hacerse amigos suyos, da un nuevo impulso a su relación, que no pasa precisamente por su mejor momento.

Buena gente
La propia Agnès Jaoui ha definido su película como «una historia de seres humanos que saben perfectamente qué harían en el lugar de otras personas, pero que no lo hacen muy bien cuando les toca vivir su propia vida». Desde este planteamiento, la cineasta francesa ha creado una galería de personajes cercanos y entrañables, y a través de sus cualidades, defectos, luchas y contradicciones indaga en temas muy sugerentes, como las relaciones de poder en el mundo actual incluidas las relaciones padres-hijos, cada vez más problemáticas, la tiranía de la imagen y de la pura belleza física, la sed de amor y de reconocimiento o las diversas crisis de la madurez. Mención aparte merece su exaltación del valor de la música clásica como reducto de espiritualidad en un mundo materializado. Un tema especificado a través de los preciosos cánticos clásicos y modernos que interpreta el grupo vocal Canto Allegre y desarrollado de un modo similar al que empleó Kenneth Branagh, respecto al teatro, en su filme En lo más crudo del crudo invierno.
Todo esto lo expone Jaoui con un tono algo ligero, pero sutil, elegante e inconformista, es decir, cariñoso y comprensivo con todos los personajes, pero exigente en los juicios morales sobre sus actitudes. De este modo se añade hondura y simpatía a la eficacia cómica, dramática y verbal de los diálogos, a la excelencia de las interpretaciones y a la frescura de la puesta en escena. JJ.M.

Directora: Agnès Jaoui.
Intérpretes: Marilou Berri (Lolita), Agnès Jaoui (Sylvia), Jean-Pierre Bacri (Etienne), Laurent Grevill (Pierre), Virginie Desarnauts (Karine), Serge Riaboukine (Félix). 
País: Francia.
Año: 2004.
Producción: Jean Philippe Andraca y Christian Berard, para La films A4, Studio Canal, France 2 Cinéma y Eyescreen, con la participación de Canal + Francia.
Guión: Agnès Jaoui y Jean-Pierre Bacri.
Música: Varios autores.
Fotografía: Stéphane Fontaine.
Dirección artística: Olivier Jacquet. 
Montaje: François Gedigier.
Estreno en Madrid: 05-XI-04.
Distribuidora cine: Vértigo Films.
Duración: 110 minutos.
Género: Tragicomedia.
Premios principales: Premio al mejor guión en el Festival de Cannes 2004.
Público adecuado: Jóvenes-adultos.
Contenidos especiales: D


Un toque de canela


Politiki kouzina

Fanis Iakovides (Georges Corraface) es un prestigioso profesor de astrofísica afincado en Grecia. La noticia de la próxima visita de su abuelo Vassilis despierta los recuerdos. Pues la figura del anciano, que vive en Estambul, marcó su infancia. Y cuando la deportación de los ciudadanos griegos de Turquía (el padre de Fanis es griego, y la madre turca) precipitó la separación, nada le hacía sospechar que no volverían a verse en muchos, muchos años.

Drama y comedia, tono agridulce, toque mágico, habilidad para tomar derroteros inesperados. Y el amor a la cocina al fondo, desde la estructura del guión —concebida como un menú con entrantes, plato fuerte y postres— a la insistencia en el uso de las especias, necesarias para dar el toque perfecto a los guisos. Todo entregado con talento por Tassos Boulmetis, director y guionista nacido en Estambul en 1957 y residente en Grecia desde 1964. O sea, con un pasado de elementos comunes a los del film.

Boulmetis consigue hacernos caer en la cuenta de que los grandes dramas colectivos (fruto de las decisiones políticas, como la expulsión de los ciudadanos griegos de Turquía, o el conflicto de Chipre) encierran concretas historias personales, con nombres y apellidos. Y lo hace de un modo que cautiva. Con personajes bien definidos (los actores, casi todos desconocidos, están perfectos) y de sólidos principios. Emociona el padre que no está dispuesto a trocar su fe (es cristiano ortodoxo) por permanecer en Turquía. O la delicada historia del primer amor del pequeño Fanis por la encantadora niña Saime. El peligro del preciosismo vacío es sorteado desde el principio, porque la bella banda sonora de Evanthia Reboutsika y la hermosa fotografía de Takis Zervoulakos están al servicio de la historia; así, contribuyen a convertir en inolvidables momentos como las despedidas en la estación de tren. J.M.A.

Director: Tassos Boulmetis. Intérpretes: Georges Corraface (Fanis Iakovides), Ieroklis Michaelidis (Savas Iakovides), Renia Louizidou (Soultana Iakovidou), Stelios Mainas (Tío Aimilios), Tamer Karadagli (Mustafa), Basak Köklükaya (Saime), Tassos Bandis (Abuelo Vassilis), Markos Osse (Fanis). País: Grecia. Año: 2003. Producción: Lily Papadopoulos, para Village Roadshow Productions, Pilment, Cinegram S.A., Ans Production, PPV Athens, con la colaboración de Greek Film Center. Presentada por: DeAPlaneta. Guión: Tassos Boulmetis. Música: Evanthia Reboutsika. Fotografía: Takis Zevoulakos. Dirección artística: Olga Leontiadou. Montaje: Yorgos Mavropsaridis. Estreno en Madrid: 19-XI-04. Distribuidora en cine: DeAPlaneta. Distribuidora en vídeo y DVD: DeAPlaneta. Duración: 108 minutos. Género: Drama. Premios principales: Premios al Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Música, Mejor Montaje y Mejor Fotografía en el Festival Nacional de Cine de Grecia. Público adecuado: Jóvenes. Contenidos especiales:



Deliciosa Martha


Drei Sterne
Martha (Martina Gedeck) es chef de cocina de un prestigioso restaurante de Hamburgo. Treintañera, soltera e independiente, su única ocupación, devoción y compromiso es mantener el prestigio de su cocina, y a esa tarea se consagra obsesivamente. Su mundo se transforma cuando su hermana, madre soltera, fallece en un accidente, y ella debe cuidar de su hija Lina (Máxime Foerste), de ocho años. Los pilares de la ordenada vida de Martha se tambalean con la irrupción en su vida de la desconsolada y testaruda Lina, y terminarán cayendo cuando Frida, la propietaria del restaurante, para ayudarla, contrata a un chef italiano llamado Mario, todo vitalidad y desorden, el perfecto negativo de Martha. La convivencia de estos tres seres no será fácil.
Deliciosa Martha es una parábola sobre la vida moderna, el trabajo y las relaciones humanas, sobre los sentimientos, sobre amar y ser amado. Todo ello servido con sencillez y elegancia. Sandra Nettelbeck traza un retrato preciso de Martha, incluidos sus defectos, pero lo hace con tal gracia, cariño y comprensión que el espectador no sólo sigue con interés y simpatía las múltiples naderías que llenan su vida, sino que también se permite juzgarla con una sonrisa irónica prendida de los labios. Además del oficio desplegado por la directora y guionista alemana, la actriz Martina Gedeck ha hecho un trabajo excelente al encarnar a Martha, mujer fuerte y frágil al mismo tiempo, llena de talento y tímida, incapaz de convivir con los demás, que ha cambiado su corazón por un manual de cocina, y que debe aprender a abrir su corazón para encuentrar el camino de la felicidad. A su lado, la niña Máxime Foerste es un prodigio de naturalidad, mientras que Sergio Castellito logra hacer creíble a su personaje, básicamente un estereotipo, y lo llena de simpatía.
El guión presenta pocas sorpresas pero, como en la buena cocina, el secreto del éxito está en la adecuada combinación de los elementos. Hay buenas situaciones, jugosos diálogos, excelentes silencios. Sandra Nettelbeck favorece lo visual y, como un drama romántico no requiere demasiadas explicaciones, muchas de las escenas se resuelven sin palabras. A veces la acertada banda sonora termina de explicar una imagen, también sin necesidad de hablar.

Deliciosa Martha es una película que merece figurar al lado de otras grandes cintas que tienen por tema la comida, como el El festín de Babette, Dublineses o Comer, beber, amar... El film no trata del narcisismo occidental a la hora de atiborrarse de exquisiteces. La cocina y la comida son medios de expresión de los sentimientos y de la personalidad. Al principio, Lina se niega a comer, por más que su tía se esfuerza en prepararle maravillas. El cambio de actitud se producirá cuando la lleve a la cocina de su restaurante y pruebe un plato de spaghetti preparado por Mario. Mario, para ganarse a Martha, emplea un truco para que coma un plato que él ha preparado. La comida y su preparación son un código, y por ello la directora organiza las escenas de cocina como si de un ballet se tratara. Algo tendrá la comida cuando se la sabe tratar que, como indican las películas mencionadas y esta misma, puede hacer mejor al comensal y al espectador. F.G.-D.

Director: Sandra Nettelbeck. 
Intérpretes: Martina Gedeck (Martha Klein), Sergio Castellitto (Mario), Maxime Foerste (Lina), Ulrich Thomsen (Sam Thalberg), Sibylle Canonica (Frida), Katja Studt (Lea), Idil Üner (Bernadette), Oliver Broumis (Jan), Antonio Wannek (Carlos), Diego Ribon (Giuseppe Lorenzo). 
País: Alemania-Austria-Italia-Suiza. 
Año: 2001. 
Producción: Karl Baumgartner, Christoph Friedel para Bavaria Film, Palomar, Pandora Filmproduktion, Prisma Film, T&C Film. 
Guión: Sandra Nettelbeck. 
Música: David Darling, Keith Jarrett, Arvo Pärt. 
Fotografía: Michael Berti. 
Montaje: Mona Bräuer. 
Estreno en Madrid: 26-VII-02. 
Distribuidora cine: Wanda Visión S.A. 
Duración: 107 minutos. 
Género: Comedia. 
Público adecuado: Jóvenes-adultos. 
Contenidos especiales: S.


Nadie sabe


Daremo shiranai
Cada cierto tiempo nos llega a Occidente alguna noticia sobre la creciente deshumanización de la sociedad japonesa, dominada por un índice altísimo de competitividad agresiva, suicidios y enfermedades psicológicas, también en la infancia. Este panorama desolador —desgraciadamente común a otros países desarrollados— se aprecia también en Nadie sabe, durísima película del japonés Hirokazu Kore-eda, presentada en el Festival de Cannes 2004, donde su protagonista, el niño Yuya Yagira, ganó el Premio al mejor actor.
Se trata del cuarto largometraje de ficción de este prestigioso realizador, nacido en Tokio en 1962, licenciado en la Universidad de Waseda en 1987 y formado como documentalista en la cadena independiente TV Man Union. Para ella realizó títulos muy elogiados, como Shikashi, Otra educación, Agosto sin él y Sin memoria. En 1995 Kore-eda debutó en la ficción con el largometraje Moborosi, al que siguieron After Life, Distance y Nadie sabe. En la actualidad, prepara el rodaje de Hana Yorimo Naho, película de época protagonizada por samuráis de la Era Edo. También ha producido los largometrajes de dos jóvenes cineastas japoneses: Kakuto, de Yusuke Iseya, y Frutos salvajes, de Miwa Nishikawa.

Niños abandonadosEl guión de Nadie sabe se inspira en hechos reales acaecidos en 1988, y conocidos como «el suceso de los cuatro niños abandonados de Nishi-Sugamo». Se relata así la tragedia de cuatro hermanos —los niños Akira y Shigeru, y las niñas Kioko y Yuki—, todos de padres diversos, sin ningún tipo de escolarización e incluso inexistentes para el Estado, pues no habían sido inscritos en el registro civil. En Tokio se instalan con su madre en un apartamento alquilado de 41 metros cuadrados, sin que los vecinos conozcan más que al hermano mayor —de doce años—, pues no admitirían a los otros tres. Éstos, por tanto, acceden al piso escondidos en maletas, no salen nunca ni se asoman a las ventanas, y ocupan el tiempo con inocentes juegos.
La situación llega a un punto límite cuando un día la madre desaparece y deja al mayor al frente de la prole, con unos cuantos míseros billetes para los gastos. Esto obliga al espabilado chaval a instaurar un severo régimen de supervivencia entre sus hermanos y a redoblar sus esfuerzos por obtener dinero de donde sea, incluidos sus diversos padres, a cuál más egoísta. Pero su prematura e hiperresponsable madurez se verá tentada por su amistad con otros chavales de su edad —que le invitan a jugar al béisbol, su gran sueño— y por el inocente romance con una chica de un colegio cercano.


Director: Hirokazu Kore-eda.
Intérpretes: Yuya Yagira, Ayu Kitaura, Hiei Kimura, Momoko Shimizu, Hanae Kan, You. Fotografía: Yutaka Yamazaki.  
País: Japón.
Año: 2004.  
Producción: Hirokazu Kore-eda, para Bandai Visual Co. Ltd, Cine Qua Non Films, Engine Film Inc. Guión: Hirokazu Kore-eda.
Música: Gontiti.
Fotografía: Yutaka Yamazaki.
 Dirección artística: Toshihiro Isomi y Keiko Mitsumatsu.
Montaje: Hirokazu Kore-eda.
Estreno en Madrid: 13-V-05.  
Distribuidora cine: Golem.
 Distribuidora vídeo: Cameo.  
Duración: 141 minutos.  
Género: Drama.
Público adecuado: Jóvenes.  
Contenidos especiales: V D.


 

El tren de Zhou Yu


Zhou yu de huoche

Wong Kar-Wai ya tiene quien le siga. Aunque el mood for love que el cineasta chino Sun Zhou intenta imprimir a su fragmentada historia de amores y desamores está lejos de los logros del emulado maestro. Sin embargo, logra un símbolo poderoso en el tren que toma Zhou Yu, pintora de porcelanas, y que tras cubrir una larga distancia le sirve para encontrarse con Chen Ching, un sensible y tímido poeta con el que mantiene una relación. El tren que sirve para unir a estos dos amantes, también propicia otro encuentro de Zhou Yu con Zhang Qiang, un veterinario que viaja con frecuencia en ese tren, y que enseguida se enamora.

Quizá lo peor que se puede decir de este film de subyugantes música y fotografía es que sus muchas pretensiones se notan demasiado. Y el modo en que muestra la pasión desatada en el amor pierde ese sugerente pudor, común a tantos estupendos filmes chinos. El estilo de relato deconstruido, donde la piezas deben acabar encajando más o menos a la perfección, distrae. Está bien arriesgar, no seguir los trillados caminos de la narración lineal. Pero nunca a cambio de perder en claridad. Hay algunos pasajes hermosos, como el plano que cierra el film, en que se demuestra que la belleza de una poesía tiene un auténtico eslabón con la realidad. Y el reparto es sensacional, con unos Gong Li y Tony Leung que vuelven a probar que no es casual que estén en la primera fila de los grandes intérpretes chinos. J.M.A.

Director: Sun Zhou. Intérpretes: Gong Li (Zhou Yu/Xiu), Tony Leung (Chen Qing), Sun Honglei (Zhang Qiang), Li Zhixiong. País: China-Hong Kong. Año: 2002. Producción: Jianxin Huang, William Kong, Zhou Sun, para China Film Co-production Corporation, China Film Group Corporation, Glory Top Properties, Media Asia Films y Senjiu Film. Guión: Sun Zhou, Bei Cun y Zhang Mei, basado en la novela de Bei Cun. Música: Shigeru Umebayashi. Fotografía: Wang Fu. Dirección artística: Li Sun. Montaje: William Chang. Estreno en Madrid: 19-IX-04. Distribuidora en cine: Vertigo.Duración: 96 minutos. Género: Drama. Público adecuado: Adultos. Contenidos especiales: X-

Conociendo a Julia


Being Julia
La actriz norteamericana Anette Bening, recientemente homenajeada en San Sebastián, ofrece un inolvidable recital interpretativo en esta vibrante película del húngaro István Szabó (Mephisto, Coronel Redl). Szabó adapta con su empaque habitual una novela del cáustico Somerset Maugham sobre el mundo del teatro en Londres poco antes de que estalle la II Guerra Mundial. El guionista, Ronald Harwood (El pianista, La versión Browning), es un prestigioso autor teatral, sudafricano de 70 años afincado en Londres desde 1951.
Resulta inevitable la comparación con Eva al desnudo, pues la cinta tiene una factura impecable. Pero los momentos brillantes —como el clima final— se contrapuntean con una insistente atención a la vida sexual de la protagonista, observada con un cinismo «snob» que va más allá de Maugham (Szabó carga las tintas en el retrato de la promiscuidad frívola de unos seres sólo pendientes del éxito). Queda así descompensado el equilibrio entre el drama y la comedia, cosa que no ocurría en la obra maestra protagonizada por Bette Davis y Anne Baxter. Hay diálogos magníficos e innecesarias secuencias de cama. No sería una sorpresa que la protagonista lograse el Oscar. A.F.

Director: István Szabó.
Intérpretes: Annette Bening (Julia Lambert), Jeremy Irons (Michael Gosselyn), Bruce Greenwood (Lord Charles), Miriam Margolyes (Dolly de Vries), Juliet Stevenson (Evie).
País: Canadá-Estados Unidos-Hungría-Reino Unido.
Año: 2004.
Producción: Robert Lantos, para Srendipity Point Films, First Choice Films, Hogarth Productions y Myriad Pictures.
Guión: Ronald Harwood, basado en la novela Theatre, de W. Somerset Maugham.
Música: Mychael Danna.
Fotografía: Lajos Koltai.
Dirección artística: Luciana Arrighi.
Montaje: Susan Shipton.
Estreno en Madrid: 29-XI-04.
Distribuidora en cine: Filmax. 
Distribuidora en vídeo y DVD: Filmax.
Duración: 105 minutos.
Género: Drama.
Público adecuado: Adultos.
Contenidos especiales: X D

La sombra de un secuestro (The clearing)


The Clearing
Wayne y Eileen. Un matrimonio maduro y rico. Sus dos hijos ya se han independizado. La rutina preside sus vidas. Él se pone cada día su impecable traje, besa distraídamente a su esposa, y se encamina al trabajo. Pero en una jornada como cualquier otra algo sucede. Un hombre se acerca al coche de Wayne. Se trata de Arnold, un rostro vagamente conocido. Y la amenaza con una pistola no deja lugar a dudas: se trata de un secuestro. Seguimos entonces dos hilos narrativos: el recorrido de la víctima y su captor a un lugar convenido con los cómplices de éste, y los nervios deshechos de mujer e hijos, asistidos por la policía.
El holandés Pieter Jan Brugge ha desarrollado una notable carrera de productor en Estados Unidos, con títulos como El dilema. Ahora debuta en la dirección con un drama de aires clásicos, y pegado a la realidad. Lejos de las fantasías hollywoodienses, Brugge apuesta por la normalidad, una historia de personas vulgares con taras reconocibles, a las que una desgracia obliga a reaccionar. Maneja así un guión bien escrito, donde lo sorprendente son las pocas sorpresas. Sólo existen algunas dudas que deben ser despejadas, a las que alude el certero título original, The Clearing.
Los personajes, bien perfilados, son un regalo para los protagonistas, unos Dafoe, Redford y Mirren de lujo. Arnold es el fracasado, sin empleo, que se avergüenza ante los suyos cada día que amanece. Acomplejado, viste con pésimo gusto, y en lo más íntimo de sí sabe que el secuestro es un disparate. Para su víctima, la ocasión es propicia para hacer examen, particularmente de su vida familiar. Finalmente Eileen va a descubrir aspectos de la vida de Wayne que no sospechaba, o quizá prefería ignorar. Y ese conocimiento duele. Alrededor de la psicología del trío, su pena y amor por lo que se hizo y se dejó de hacer, la película avanza inexorable hasta su emotivo y sobrio final. J.M.A.

Director: Pieter Jan Brugge.
Intérpretes: Robert Redford (Wayne Hayes), Helen Mirren (Eileen Hayes), Willem Dafoe (Arnold Mack), Alessandro Nivola (Tim Hayes), Matt Craven (Agente Ray Fuller).
País: Estados Unidos.
Año: 2004.
Producción: Pieter Jan Brugge, Jonah Smith, Palmer West, para Thousand Words, The clearing y Fox Searchlight Pictures.
Presentada por: Fox Searchlight.
Guión: Justin Haythe.
Música: Craig Armstrong.
Fotografía: Denis Lenoir.
Dirección artística: Paul Huggins.
Montaje: Kevin Tent.
Estreno en Madrid: 20-VIII-04.
Distribuidora en cine: Hispano Fox. 
Distribuidora en vídeo y DVD: Fox.
Duración: 95 minutos.
Género: Thriller.
Público adecuado: Adultos.
Contenidos especiales: V


El 7º día


El 7º día
El veterano cineasta español Carlos Saura nos ofrece en su última película un retrato descarnado de lo más profundo de la España profunda. El 7º día recrea con bastante fidelidad los terribles acontecimientos que en 1990 tuvieron lugar en Puerto Urraco, Badajoz, un pueblo de 200 habitantes en el que dos hermanos, los Izquierdo, provocaron una auténtica matanza como resultado de 20 años de odio y venganza hacia la familia Cabanillas. Nueve muertos, entre ellos dos niñas, y una docena de heridos fue el resultado de aquel suceso demencial.
Saura y su guionista, el novelista Ray Loriga, han dotado a aquellos hechos de una estructura dramática de guión, han cambiado algunos personajes y lugares, pero han respetado los asuntos nucleares. De esta forma Saura vuelve a uno de sus temas favoritos, que ya desarrolló en La caza, de 1965: la violencia y el odio entre los hombres. Pero también retoma la música flamenca que ha ocupado su interés en la última década, a través de una preciosa banda sonora de Roque Baños. La fotografía y ambientación son excelentes, y la película cuenta con un reparto de lujo.
El mayor inconveniente de la película es su sordidez, el absurdo de un rencor sin salida. Quizá la única esperanza la encarna Isabel, una adolescente interpretada por Johana Cobo, que es quien en off narra la película, y quien, de alguna manera, supera los odios familiares. La película también indaga en el contraste entre el mundo cosmopolita de la ciudad, y la atmósfera claustrofóbica de los pequeños pueblos perdidos y aislados. J.O.

Director: Carlos Saura.
Intérpretes: Juan Diego (Antonio), José Luis Gómez (Emilio), Victoria Abril (Luciana), Carlos Hipólito (Carlos), José García (Jose), Johana Cobo (Isabel).
País: España.
Año: 2004.
Producción: Andrés Vicente Gómez, para Lola Films.
Guión: Ray Loriga.
Música: Roque Baños.
Fotografía: Françoise Lartigue.
Dirección artística: Rafael Palmero.
Montaje: Julia Juániz.
Estreno en Madrid: 23-IV-04.
Distribuidora en cine: Lola Films. 
Distribuidora en vídeo y DVD: Lola.
Duración: 100 minutos.
Género: Drama.
Público adecuado: Adultos.
Contenidos especiales: V+ S



Le 7ème jour
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Los espigadores y la espigadora: dos años después


Les glaneurs et la glaneuse: deux ans après
Nacida en Bélgica en 1928, de padre griego y madre francesa, Agnès Varda debutó como directora en 1954, y desde entonces ha realizado una docena de películas de ficción que le han ganado el apodo de «la mamá de la Nouvelle Vague». Entre ellas destacan la popular Cléo de 5 a 7, Felicidad Oso de Plata en el Festival de Berlín de 1964, Sin techo ni ley León de Oro en el Festival de Venecia de 1985 y Las ciento una noches, que rodó en 1994.

Crítica al despilfarro
Ya desde los años 60 del siglo XX, Varda compaginó esta faceta creativa con la realización de originales documentales sobre los temas más diversos, destacando entre ellos los que rodó entre 1993 y 1995 sobre su marido, el famoso cineasta francés Jacques Demy, que había fallecido poco antes. La culminación de esta línea de trabajo la alcanzó en el año 2000 con Los espigadores y la espigadora, inteligente vara-palo a los despilfarros de la sociedad consu-mista «una sociedad que come hasta la sacie-dad», según Varda a través de la exaltación de esa gente que espiga, recolecta y recicla lo que otros tiran como desperdicios. Entre los muchos galardones que recibió, la película ganó el Premio Arte al mejor documental europeo 2000. Ahora, la casi octogenaria cineasta completa esas reflexiones en Dos años después, breve docu-mental elaborado a partir de los premios, las cartas y los regalos que recibió con motivo de su anterior película.
Narrativamente, poco aporta este filme a su predecesor, pues repite su misma estructura impresionista un «documental de camino errante», lo denomina Varda, articulada a partir de encuentros hilvanados sin demasiado orden. Como pasaba en Los espigadores y la espigadora, no todos los encuentros tienen igual interés, y algunos aportan muy poco al discurso de Varda. Quizá los más interesantes son los reencuentros de la directora con algunos de los protagonistas de su anterior filme, que completan sus aportaciones como es el caso de la vagabunda borracha e incluso las matizan, como hace el singular profesor que vive de las sobras de los mercados y que corre con muy buena marca, por cierto, el maratón de París (con unas zapatillas rescatadas de la basura, claro).
Por lo demás, con su inquieta cámara de mini DV, Agnès Varda nos presenta a nuevos recolectores de desperdicios con una humanidad tan inmensa como la de sus predecesores, completa con valentía el autorretrato de su propia vejez, sigue la pista de las patatas con forma de corazón, y hasta descubre una zanahoria del mismo género cordial. Todo ello, envuelto por una ecléctica banda sonora, con ritmos de todo género, incluido esta vez un curioso rap de los espigadores.

Cine-escritura
Por otra parte, a la vez que desarrolla esos elementos narrativos más o menos convencionales, la directora francesa expone una sugerente reflexión sobre el cine como espejo de la realidad e incluso como detonante de cambios sociales. «Realizo mi propio trabajo tratando de hacerlo creíble, emocionante ha señalado Varda. Trato de ser audaz, instando al público a ser inteligente. Y confieso que ellos se comportan conmigo como un público inteligente. Me plantean hermosas preguntas, hablan conmigo después de las proyecciones, me cuentan cosas personales, quieren estar implicados. Me dicen que están emocionados; es un sentimiento maravilloso. No tiene nada que ver con la taquilla».
En realidad, este documental y su antecesor han mostrado la eficacia de la fórmula que emplea Agnès Varda, que ella denomina «cine-escritura» y que tiene un poco de inspiración y un mucho de inteligencia. «Soy una mujer trabajando con su intuición y tratando de ser inteligente ha manifestado la veterana cineasta. Guiada por una corriente de sensaciones, intuiciones y la alegría de descubrir nuevas cosas, encuentro belleza donde aparentemente no la hay. Viendo. Y, por otro lado, trato de ser organizada, lógica y hábil. No basta con el puro guión, entendido como la narración de las palabras. Se trata de escoger el tema, el lugar, la estación, el equipo, los encuadres, las luces, los objetivos. Escoger una actitud hacia la gente, hacia los actores. Luego el montaje, la música, el material publicitario, el press book, el cartel... Es una manera de hacer cine». Esperemos que Varda pueda seguir practicándola durante muchos años. J.J.M.

Director: Agnès Varda.
País: Francia.
Año: 2002.
Producción: Agnès Varda, para CNDP y Canal+.
Guión: Agnès Varda.
Música: Joanna Bruzdowicz, Isabelle Olivier, Georges Delerue, François Werheimer.
Fotografía: Stèphane Kraus y Agnès Varda.
Dirección artística: Isabelle Bony.
Montaje: Agnès Varda.
Estreno en Madrid: 12-III-04.
Distribuidora en cine: Sherlock Films. 
Distribuidora en vídeo y DVD: Sherlock.
Duración: 63 minutos.
Género: Documental.
Público adecuado: Todos.
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