miércoles, 9 de marzo de 2016

La habitación

Película: La habitación. 
Título original: Room. 
Dirección: Lenny Abrahamson. 
Países: IrlandaCanadá
Año: 2015. 
Duración: 118 min. 
Género: Drama
Reparto: Brie Larson, Jacob Tremblay, Joan Allen, Sean Bridgers, William H. Macy. 
Guion: Emma Donoghue; basado en su novela. 
Música: Stephen Rennicks. 
Fotografía: Danny Cohen. 
Estreno en España: 26 Febrero 2016. 
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.


Sinopsis

Cuando Jack, de cinco años, y su madre escapan del único espacio que el niño conoce desde su nacimiento, este descubre el mundo exterior. Invadido por la alegría y el entusiasmo, se agarra con más fuerza que nunca a lo único que realmente le importa, el potente vínculo que le une a su cariñosa y entregada Mamá.

Información

Todo empezó cuando Emma Donoghue se enteró de la tremenda historia de Elisabeth Fritzl, la mujer austríaca encerrada en un sótano por su propio padre durante 24 años. Durante su cautiverio, había dado a luz a varios hijos de los que algunos se quedaron con ella en la mazmorra. La autora no tenía interés en la vertiente más convencional de la historia, como pueden ser los horrores que cometió el padre de Elisabeth Fritzl, y tampoco quería retratar a un psicótico. Desde el principio, la horrible historia le hizo pensar en la naturaleza humana, en la resistencia: ¿Qué representa ser madre mientras se está encerrada en una habitación? ¿Cómo se puede criar a un niño alejado de la sociedad desde su nacimiento? ¿Qué pasa cuando se entra en el mundo después de haber pasado toda o gran parte de la vida alejado de la sociedad? “Dentro de la Habitación, falta el espacio, no hay mucho donde escoger, pero está la magia y el humor de una madre y un hijo inventándose el mundo cada día”, dice Emma Donoghue.
Brie Larson empezó a prepararse mental y físicamente sumergiéndose en la terrible realidad que representa la Habitación de Mamá. Lo primero fue contratar a un entrenador personal que le impuso un régimen y ejercicios de pesas para muscularse quedándose con solo el 12% de grasa corporal. “El proceso físico me ayudó mentalmente”, explica. “Me sentía más agresiva, más dispuesta a luchar, pero también tenía hambre y estaba exhausta. Me permitió entender cómo debía sentirse Mamá después de años encerrada con muy poca comida”. También empezó a llevar una vida más recluida, sin ver a nadie, para adentrarse en el estado emocional y espiritual de Mamá.







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